Rohm2222

Cuando la ambición no descansa pone una mentira en cada guerra. Dilapidando hombres, espera que sucios sudarios firmen la paz con las venas vacías.

....... ............................................Que nada nos quite nuestra forma de disfrutar la vida

4.5.06

Otras anécdotas librescas.

# La rubia.
Entró en la librería como una tromba, era alta, rubia y bien vestida. Se dirigió al mostrador y sin prestar atención a la señora que en ese momento estaba siendo atendida por el librero. Dijo:
-¿Ha llegado el libro que le encargué?.
-¡Si!-. Era difícil olvidarse de esa cara y sobre todo del libro encargado.
-¡Justamente en uno de los paquetes de esta mañana!.- El librero se dio media vuelta y recogiendo un ejemplar de la estantería de detrás de él, donde están los pedidos, se lo dio a la rubia.
-Aquí lo tiene. “Estadísticas de la producción de añil en San Salvador (1989-1999)”.
Y siguió atendiendo a la señora que estaba antes.
La rubia, dio varias vueltas al libro mirando alternativamente la tapa y la contratapa, como asegurándose de que era ese el libro solicitado. Lo abrió y se puso a leer y estuvo hojeando varias partes con esa mala costumbre que tienen algunos lectores de querer dejar indeleblemente impresa su huella digital en todas y cada una de las hojas, mojándose el dedo en la lengua cada vez que pasan una hoja, por fin lo cerró, lo dejó sobre el mostrado y se encaminó hacia la salida. El librero dirigiéndose a ella.
-Oiga!¿El libro... ? La rubia sin siquiera darse vuelta, dijo: -¡No gracias, ya he visto el dato que quería saber!. Y salió dejando la puerta tan abierta como la boca del librero.


# Libro de miedo.
El niño apenas superaba un palmo la altura del mostrador. La madre a su lado le explicaba al librero que su hijo tenia dificultades con la lectura. Le quería comprar un libro y este puso la condición de que él lo elegiría. El niño miraba con ojos claros y expectantes todo lo que hacia y decía el librero.
-Vamos a ver –dijo el librero al niño- ¿Qué es lo que quieres?
Con absoluta seguridad el niño pidió una historia de miedo.
El niño de seis o siete años eligió uno entre los cuatro que le mostraron. El librero rutinariamente cogió el libro, la barra de pegamento, la pequeña etiqueta que tiene el logotipo, la dirección y el teléfono de la librería y untándola la pegó encima del precio que esta escrito en la primera pagina.
-¿Sabes para que es esto?- le pregunto al niño, que meneó la cabeza negativamente.
- Es para que tengas mi teléfono y así cuando leas este libro, si tienes miedo, tu me llamas en cualquier momento, ya sea de día o de noche y yo voy a rescatarte; ¿vale?.
El niño afirmó con la cabeza a la sonrisa socarrona del librero.
Algunos días después se presentó la madre en la librería y le informó al librero el éxito que había tenido el libro y de como su hijo devoraba la lectura. El niño estaba educado a leer un rato en la cama antes de dormir. Al segundo día de lectura el niño llamó a su madre y sentado en la cama con el libro en su regazo le dijo muy serio:
-Mamá creo que ha llegado el momento de que llamemos al señor de la librería.

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2 Comentarios:

A las 11 de mayo de 2006, 17:34, Blogger Susy dice...

Hola Rohm... he leido tu comentario en mi blog. Solo quería darte las gracias por hacerlo, siempre se agradece que alguien deje un poquito de si mismo en las los demás. Ahora me estoy mirando tu blog y por lo que llevo entendido o te gusta mucho leer o tienes una libreria, sea lo que sea, espero que te llegue a tus manos el libro: "El caballero de la armadura oxidada" de Fisher Robert. Yo lo leí el otro día, me lo acabe en una tarde y me encanto. Por cierto, gracias por decirme lo de las glándulas...no tenía ni idea y te aseguro que intentaré no canviar o mejor dicho el canvio lo hice ya hace unos meses y ahora soy asi y la verdad, me gusta. Me despido que ya me he enrollado demasiado y ya me seguire paseando por tu blog. Hasta pronto.

 
A las 11 de mayo de 2006, 19:49, Blogger Los testigos de En-Sof dice...

Me parece majo el niño, extraño aficionado a la lectura en este mundo de anti-literatura. Trataré de aficionar a un amigo sexualmente frustrado a la lectura regalándole "Las edades de Lulú" (Olvidé mencionar que su frustración sexual le lleva a obsesionarse por el sexo), a ver que tal se me da. Un saludo

Villalobos

 

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